La receta
El truco está en empezar con agua ya caliente. Así el café no se cocina mientras la base sube de temperatura, y evitas el sabor quemado clásico de la moka.
Lo que necesitas
- Café: llena la canastilla, sin apretar y sin colmar.
- Molienda: media, tipo sal gruesa. Más gruesa que para espresso.
- Agua: hervida aparte, hasta justo debajo de la válvula.
- Fuego: medio-bajo.
Paso a paso
- Hierve agua aparte y llena la base hasta justo por debajo de la válvula de seguridad. Estará caliente: usa un paño para manipular la cafetera.
- Llena la canastilla con café molido, nivela con el dedo y no lo compactes. Colócala y enrosca la parte superior (con el paño).
- Ponla a fuego medio-bajo con la tapa abierta.
- Cuando el café empiece a salir, debe fluir lento y con color caramelo, sin borbotear ni escupir.
- En cuanto el flujo se vuelva claro y empiece a gorgotear, retírala del fuego.
- Corta la extracción enfriando la base bajo el grifo unos segundos o sobre un paño húmedo. Sirve enseguida.
Si algo sale mal
- ¿Amargo o quemado? Baja el fuego y retírala antes.
- ¿Aguado o flojo? Muele un poco más fino o llena bien la canastilla.